La mente, algo tan recurrente en todos mis escritos, algo tan presente en mis pensamientos, si bien es la cuna de estos, es también motivo de la mayoría de mis reflexiones.
Somos nuestra mente, ella nos alberga, nos mueve, es la que tiene el poder de todo, incluso de nuestro cuerpo.
Siempre pienso que nuestra mente es como un ente aparte, es tan compleja y trabaja en cosas de las que no tenemos ni idea ni control, es tan poderosa que puede paralizarnos, dejarnos mudos, sordos, ciegos; tan poderosa que puede hacer lo contrario a lo que pensamos.
Pensar... pensar es algo que hacemos inevitablemente, algunas veces me pregunto por qué pensamos tanto, por qué no hacemos más, por qué no somos más fieles a lo que sentimos.
Sentir también es una manera de pensar, un poco diferente, es la parte que le hace la contra a lo analítico y "racional"; he hablado de esto con mucha gente, sobre todo del sentir, y de cómo el ser humano gasta tiempo y energía en maquinarse, en imaginar situaciones, desenlaces, respuestas de un otro; todo esto sin decir ni una palabra que participe al otro en cuestión.
Cuánto más fácil sería la vida, cuánto más ricas las relaciones humanas, si tan sólo nos atreviéramos a decir lo que sentimos, lo que pensamos, lo que nuestra mente alberga. Nos quejamos de que no nos dicen, de que no nos demuestran, de que no sabemos o no entendemos, cuando nosotros hacemos exactamente eso.
Somos seres complejos, a veces nos jugamos en contra, ¿Cómo? por ejemplo tenes un proyecto, lo pensás, lo planeas, empezás a ilusionarte, parece que arrancas ¡¡¡ESPERA!!! ya te pusiste a maquinar todo lo que puede salir mal, tanto, tanto que te empieza a dar miedo, y te asegurás a vos mism@ que no ibas a poder, que seguro salía mal por tal o cual cosa y mil excusas que lo único que logran es que te quedes ahí, sentad@ frente a la compu o la tele o mirando el techo.
Y ni hablemos de las relaciones personales, cuando te gusta alguien por ejemplo, eso si que es una lucha interior y un constante maquinar de tu mente, pensás, pensás, pensás... tu cabeza no para, te preguntás el por qué de todo, el significado de cada gesto, palabra o silencio, inclusive cuando la otra persona tiene el valor de decir lo que le pasa! Hablá, preguntá, expresate, del otro lado tampoco leen mentes, no saben lo que te pasa.
Somos raros y somos tan tontos que podemos hacer lo contrario a lo que deseamos, queremos estar con alguien y no le hablamos, queremos decir que sentimos dolor y sonreímos...
Dejemos de guardarnos las cosas, digamos más, demostremos más, cuando las cosas están claras es más sencillo resolver...