dos tres cuatro cinco... shhh...
no digas...
shhhh...
no sabe, no saben, no deben saber...
no cuentes lo que ruego que les cuentes....
no digas lo que quiero gritar con tu voz...
absorbe la explosión...
pudren la razón
Y llega, inadvertido,
veloz y potente,
como un rayo.
Creías que ya no volvería.
Pensabas que habías vencido,
Que ya no iba a pasarte.
Pero llega
y transforma eso que amas
en algo que desarma.
Te hace desear lo que no deseabas.
Una caricia,
un abrazo,
una palabra,
cargados de algo que hoy no existe.
Y te encontras nuevamente
en tu cuarto a oscuras,
imaginando el techo q no ves.
Pensando que no es lo mismo
estar solo que sentirse solo.