En la vida nos pasan muchas cosas que nos van cambiando y no nos damos cuenta. Pero también hay pequeños momentos, que si nos detenemos un instante, podemos sentir que nos hacen cambiar, pueden ser cosas que parecen insignificantes, pueden ser buenos o malos momentos, pero en un segundo algo dentro nuestro cambia, y es tan fuerte ese cambio, que de pronto vemos todo completamente diferente, sin darnos cuenta, ese instante nos cambia la vida, la cabeza, nuestra forma de enfrentar las cosas, incluso nuestras decisiones se ven afectadas, a estos instantes he dado en llamarles puntos de inflexión.
Cuando llegamos a esos momentos podemos sentir físicamente el cambio, de pronto se siente como una liberación en el pecho, cómo si algo simplemente nos hiciera más livianos. En mi caso, siempre que he llegado a un punto de inflexión otra persona estaba involucrada, para bien o para mal, algo en una situación interpersonal hizo que mi cabeza hiciera un click, y todo aquello que yo era, todas mis formas de reacción ante una situación cambiaron completamente. Es muy fuerte cuando uno así cómo así siente su crecimiento, uno no está analizando algo que pasó, es en esa fracción de segundo que sucede, en el mientras de la situación.
Como si una nube que uno no sabía que tenía se desvaneciera y recién ahí uno se diera cuenta de que no veía claramente, de que no sentía claramente, ni pensaba claramente.
Siempre que llegamos a un punto de inflexión, la otra persona en cuestión, también sufre un cambio, tal vez no en el mismo momento, pero lo sufre, algo le queda haciendo ring en la cabeza, ya que una persona que conocía se transformó en otra diferente ante sus ojos, y eso lo hace pensar…
Entre estas personas se crea una conexión, una conexión que no se puede romper, ni siquiera cuando el punto de inflexión se desencadena por una mala situación. Estas personas quedan fuertemente conectadas, no se puede nunca odiar a aquella persona, porque si bien tal vez te hizo algo malo, te llevó a algo mucho más grande, un crecimiento personal, pero no un crecimiento común, si no un salto, un punto clave en la vida, una de esas cosas que uno nunca olvida, entonces esa persona se queda ahí para siempre, aunque nunca más la veas, aunque nunca más le hables, permanece ahí, dentro tuyo, como una marca.
En resumidas cuentas sólo quería compartir esto, que a nivel personal es importante.
Espero que te haya gustado, a vos que estas leyendo, y si te pasó algo parecido no dudes en compartirlo. Y nunca dejes de pensar en esos momentos, porque son de los más valiosos, porque son los que te hicieron quien sos hoy.
Gracias por leer.
Victoria
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