domingo, 11 de enero de 2015

De las soledades III

Y llega, inadvertido,
veloz y potente,
como un rayo.

Creías que ya no volvería.
Pensabas que habías vencido,
Que ya no iba a pasarte.

Pero llega
y transforma eso que amas
en algo que desarma.

Te hace desear lo que no deseabas.

Una caricia,
un abrazo,
una palabra,
cargados de algo que hoy no existe.

Y te encontras nuevamente
en tu cuarto a oscuras,
imaginando el techo q no ves.

Pensando que no es lo mismo
estar solo que sentirse solo.

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