Y llega, inadvertido,
veloz y potente,
como un rayo.
Creías que ya no volvería.
Pensabas que habías vencido,
Que ya no iba a pasarte.
Pero llega
y transforma eso que amas
en algo que desarma.
Te hace desear lo que no deseabas.
Una caricia,
un abrazo,
una palabra,
cargados de algo que hoy no existe.
Y te encontras nuevamente
en tu cuarto a oscuras,
imaginando el techo q no ves.
Pensando que no es lo mismo
estar solo que sentirse solo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario