domingo, 1 de marzo de 2015

de algunos domingos

y las horas pasan sin dejar huella,
parece ser lo mismo un segundo que una hora,
falsamente adormecida la mente se inquieta,
la luz cambia y aumenta la soledad.

y llega esa sensación,
esa en la que siento que voy a salirme de mi propia piel,
y aparento calma pero se agita mi interior,
como un grito apagado en la garganta.

y como siempre canto, con las palabras de otro,
canto tan fuerte como puedo sus melodías,
hasta que pueda encontrar la mía,
hasta que logre romper el silencio.

algunos domingos son una tortura...

1 comentario:

pau hart dijo...

Algunos domingos parecen semanas completas, meses y años... el tiempo abrumador, coqueto y sádico nos ha engañado toda la vida.
Rompamos algo el próximo domingo, dale?