viernes, 29 de mayo de 2015

de la invisibilidad

Saberse solo, saberse nada,
Reconocerse nadie, para otros, para uno.

De la pila de personas que cruzamos en un día, en una hora, en un minuto,
De la masa que presiona nuestros cuerpos en el cotidiano, en el subte, en el tren, en el bondi.

Saberse invisible a la mirada de los otros,
Saberse perdido entre la multitud alienada, ciega, sorda, indiferente.

Saberse con la piel fría y dura de la soledad, de no encontrar una mirada cómplice que comprenda la necesidad del roce cálido de una voz.

Reconocerse solitario. Saberse solitario. Sentirse solitario.

Veámonos.

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